Nº 199/c: El arte del desayuno

Esta columna nace con la intención de educar y enseñar, a las gentes más torpes, como vivir de puta madre sin mucho esfuerzo. Una serie de columnas, escritas por diversos autores (espero), permitirán a nuestros fieles lectores (que ya se cuentan con los dedos de una mano) avanzar rápidamente en su camino hacia la felicidad.

Dicen que el desayuno es la comida más importante del día. Hoy veremos como debe llevarse a cabo tan importante actividad diaria para maximizar sus beneficios sobre el trascurso de nuestra jornada

EL MOMENTO

Para empezar, debemos recordar que cada cosa tiene su momento idóneo y el desayuno no es una excepción. Desayunar antes de las 12 del mediodía es enfermizo, y puede acarrear serios problemas de salud (aquellos que no estéis de acuerdo deberíais leer esta columna con más dedicación). Recientes estudios han demostrado que madrugar puede provocar angustia, depresión y jaquecas intensas; así que despertarse tarde es la mejor opción si queremos mantenernos sanos.

Aún así, como persona empática y compresiva que soy, entiendo que las clases asalariadas necesitéis madrugar para ganaros el pan, así que no insistiré mucho sobre este punto. Sin embargo, cuanto antes desayunéis, más importante será que os esforcéis en cumplir a rajatabla los siguientes puntos.

EL LUGAR

Antes de nada, debéis comprender que desayunar en casa es de pobres. Es muy importante tener en cuenta, tanto en este aspecto como en otros, que los señores viven mejor que el resto. Por eso, en nuestro camino hacia la felicidad (el cual intentamos ayudar a encontrar desde esta humilde columna), deberemos convertirnos en señores. Así que, como señores que somos (o seremos), deberíamos desayunar fuera siempre que nos sea posible.

Dicho esto, comienza la elección del bar. Debemos asegurarnos de que sea un sitio agradable, sin ruidos excesivos ni humos que nos molesten durante la degustación. Es fundamental asegurarnos de que sirvan desayunos hasta tarde y de que las tostadas/churros/bollería que vayamos a desayunar sean de nuestro completo agrado (nada de tostadas en pan de molde, churros congelados o bollería de hace mes y medio).

Otro detalle, que puede parecer irrelevante, pero que no lo es en absoluto, es la persona o personas que trabajen en el bar que elijamos. Una persona atractiva que nos sirva un café cada mañana puede ser un gran incentivo para abordar el día con energía e ímpetu. Aclarar que en este blog somos tan liberales como el que más, por lo que no haremos discriminaciones de ningún tipo: la camarera puede ser de cualquier raza, religión u orientación sexual; nos valdrá con que esté buena (y si es simpática, mejor que mejor)

EL ASUNTO

Aquí, siguiendo mi linea de evitar polémicas absurdas, dejaré libertad a los gustos de cada uno. Pero es indudable que la mejor opción a la hora de pedir será un café y una entera con jamón (bollo de pan tostado con aceite, tomate y sal). El café ha de servirse muy caliente, junto a un vaso de agua helada para compensar. El jamón debe estar cortado muy fino, para que podamos desgarrarlo con facilidad. El aceite de oliva y el pan del día nos asegurarán un desayuno diez. Para desayunos inferiores (como coca-cola light con churros, o cola-cao con donuts) podéis escoger lo que queráis. Si vais a cargaros el desayuno, no seré yo quien os indique como hacerlo.

Aquí termina esta nueva lección vital , espero que os sirva de ayuda y podáis mejorar vuestro estilo de vida.

Hasta la próxima

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6 Responses to “Nº 199/c: El arte del desayuno”


  1. 1 KaiDohMaru diciembre 15, 2008 en 10:14 am

    Está visto que es usted un señor (con todas las letras) ¿Cuántas veces hace ese desayuno? y lo más importante ¿Dónde? Aquí en la clase alta, somos un poco quisquillosos y no nos vale cualquiero sitio, por muy bueno que esté el jamón así que lamentablemente dejé de desayunar cuando Papá y Mamá me quitaron el chófer y la limo para ir al Mesón Don Paco a desayunar (dicen ¬¬ que daba mal ejemplo a la clase obrera) Así que desde entonces busco un lugar que llene mis expectativas (se admiten sugerencias)

  2. 2 Jorge diciembre 15, 2008 en 10:38 am

    Es importante tener en cuenta que para ser un señor no hace falta tener dinero (aunque nunca viene mal), es un estilo de vida más que una clase social. Se puede ser pobre y ser un señor, ya iré explicando más detalles.

    Respondiendo a tu pregunta, querida Angela de Casas-Altas (:p), desayuno cuando puedo delante de mi facultad, en un bar/marisquería. Por 1.80, una excelente tostada de mollete de los grandes ni ná acompañada de su cafelito con el condimento que se desee (con jamón son 2.80).

  3. 3 KaiDohMaru diciembre 15, 2008 en 12:05 pm

    Como encarece el jamón cojones!!! Y seguro que no es ni de Jabugo ni ná. A mi me sablean en la facult también y por un café que es agua sucia y una tostada que… bueno la tostada puede pasar. De todas formas, nadie puede igualar mi colacao con café (leche puleva + Cola Cao “original” + nescafé) Siempre productos de la más alta gama y mi tostada, a veces pan Bimbo “integral sin corteza” a veces mollete (ingredientes varios, según me apetezca) Jejeje, yo no desayunaré fuera pero vaya… que mis desayunos son dignos de UNA SEÑORA como yo.

    jejeje

  4. 4 Jorge diciembre 15, 2008 en 12:17 pm

    Lo siento, pero debo discrepar. Desde el momento en que tienes que fregar, deja de ser digno de un/a señor/a

  5. 5 Javi (Pi) diciembre 24, 2008 en 1:03 pm

    He llegado aquí por el blog de Angi y me ha hecho bastante gracia, conste que yo soy medio señor. A mi el desayuno fuera de casa no me lo quita ni Dios (y eso que una vez me ofreció el cielo si dejaba de hacerlo). Eso si, el jamón serrano esta mu caro en la universidad así que me conformo con la entera con mantequilla con su cola cao calentito. Que el café me manda pa el baño rápidamente. Eso si, cuando hay algo que celebrá uno se pide la entera con jamón con su aceite con ajitos al fondo y un poco de tomate que … eso no hay dios que lo supere. Los camareros son simpáticos pedirle hermosura es complicado 😀

  6. 6 Alvaroluke enero 12, 2009 en 7:14 pm

    Jorge, esta entrada la pasé por alto, pero que sepas que me ha gustado tela, igual que tus anteriores lecciones vitales, y que has definido muy bien lo que es ser un señor, y con ello dejao claro que no lo soy, porque ayer mismo desayuné pizza fría y un Efferalgan. Tengo mucho que aprender de ti xD

    No obstante, cuento con que sigas aportando más detalles a dicha definición. Siyu!!


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