Esta columna nace con la intención de educar y enseñar, a las gentes más torpes, como vivir de puta madre sin mucho esfuerzo. Una serie de columnas, escritas por diversos autores (espero), permitirán a nuestros fieles lectores (que ya se cuentan con los dedos de una mano) avanzar rápidamente en su camino hacia la felicidad.
Hoy vamos a explicar como elige un señor la hora a la que llega a los sitios y la hora a la que se va. Hemos de tener en cuenta que, a pesar de que es más importante ser un señor que parecerlo, no debemos dejar de recordar a nuestros contemporáneos nuestra elevada categoría.

